Esta asignatura es de vital importancia, debido a que
nos abre las opciones de entrar en el gran caleidoscopio del mundo virtual,
obteniendo mayores beneficios de los adelantos de su buen uso para una
preparación de excelencia. Nos capacita en proveernos de las herramientas de
última generación en beneficio de nuestra didáctica y en consecuencia con una
pedagogía ventajosa para los estudiantes que están imbuidos en los múltiples usos de ellas. La
utilización de espacios virtuales para la formación ha generado nuevos tipos de
espacios de enseñanza y también de aprendizaje en los que ni el profesor ni los
alumnos necesitan las sesiones cara a cara típicas de los planteamientos
presenciales. Por tanto, es necesario cambiar nuestra concepción clásica de
"profesores de aula".
Cabe
destacar que según Suarez (2002), “un aprendizaje en un entorno virtual debe
ser asumido y propuesto como intención educativa explicita y relevante que
supone el reto de formar alumnos o equipos de alumnos que asuman o desarrollen
formas de acción en que la interdependencia recíproca sea una constante que
puede ir más allá de las exigencias coyunturales”, llevándolas a otros niveles
del quehacer profesional o social en el cual se desarrollan los alumnos. Esto
se debe hacer evidente y deseable educativamente que aprender cooperando nos
lleva aprender a cooperar.
Por ello, desde una perspectiva
pedagógica hay que advertir que aprender dentro de los márgenes de virtualidad,
debe suponer además, que esa virtualidad también nos conforma estructuralmente.
Esta única visión respecto a una doble orientación puede, y debe, favorecer las
propuestas educativas a través de los entornos virtuales, ya que se manifiestan
como legítima a su condición de instrumentos de mediación.
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